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Jueves, 26 Octubre 2017 07:55

¿Y después de los incendios?

Desgraciadamente, en Galicia tenemos mucho que recuperar tras el trágico fin de semana de incendios que asoló gran parte de superficie de nuestra comunidad recientemente. Pero es importante no actuar de manera precipitada a la hora de restaurar el paisaje y hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones:

  • La mayor parte del monte en Galicia es privado, por lo que antes de actuar deberíamos ponernos en contacto con los propietarios para obtener su permiso.
  • Hay que identificar la gravedad y actuar primero en zonas de mayor pendiente, cerca de los cursos de agua y en zonas más castigadas por el incendio. Las zonas más afectadas serán aquellas en las que el suelo está cubierto únicamente por cenizas. En caso de encontrarnos con hojas chamuscadas o el suelo sin quemar significa que la intensidad es menor y todavía se conservan semillas de las que pueden brotar las plantas.
  • Evitar la siembra indiscriminada de semillas, en muchos casos es difícil saber exactamente cuáles son las especies autóctonas que había en ese lugar y mucho más saber si las semillas se corresponden correctamente y no incluyen especies invasoras.Además, si el suelo está muy castigado, no se conseguirá crear una cubierta vegetal antes de las lluvias. También se desaconseja la siembra de especies usadas en prados y campos de hierba, ya que aunque su crecimiento es más rápido, en muchos casos son especies de carácter invasor que más adelante impedirán el crecimiento de especies autóctonas. Pese a que es más lenta, la recuperación natural en muchos casos es la mejor opción ya que, entre otras muchas ventajas, proporciona mayor diversidad.

 

Despues incendios 01

 

  • Es mejor no pisar los terrenos quemados ya que se pueden causar daños a los mismos como son la compactación, dificultando el crecimiento de nuevas plantas o acelerar la erosión, por lo que se debería evitar en la medida de lo posible el uso de maquinaria pesada. Por este motivo también se aconseja que en caso de que sea necesario ir a un monte quemado, utilizar siempre caminos y sendas forestales.
  • No realizar sacas de madera de forma muy abusiva ni cortar árboles o romper ramas ya que retienen grandes cantidades de suelo, favoreciendo la erosión.
  • Dejar los restos forestales perpendiculares a la pendiente, lo que disminuye la pérdida de suelo por escorrentía.
  • Poner filtros vegetales (restos de podas, broza) cerca de los cauces de los ríos para frenar los arrastres del suelo e imposibilitar la contaminación de las aguas.
  • Repartir paja en zonas sensibles, como pueden ser aquellas de gran pendiente o donde haya cursos de agua, que por una parte aportan materia orgánica al suelo y por otra evitan la pérdida de suelo por la acción erosiva de las lluvias.

Recordad que lo importante es la prevención de los incendios, pero si por cualquier causa llegan a suceder, es mejor dejar la recuperación en manos de profesionales y técnicos especializados. No todos los suelos quemados son iguales y no sirven las mismas medidas para todos. Como apunta la Sociedad Gallega de Historia Natural: una buena intención no tiene por qué dar lugar a buenos resultados.

Fuentes:

SGHN

ADEGA

Amigos da Terra

 

Publicado en Gestión forestal
Miércoles, 28 Junio 2017 14:04

Incendios forestales

Ya nos encontramos de lleno en la época de los incendios forestales pese a que estos ya iniciaron hace varios meses. Galicia tradicionalmente sufre todos los veranos un gran daño a causa de los incendios, pero ¿por qué?

Nuestra comunidad cuenta con una amplia superficie de masas forestales y en los últimos años las sequías y las olas de calor son más habituales y largas, sobre todo en zonas del interior, por lo que esa falta de humedad favorece considerablemente el riesgo de incendios. Y en concreto este año está batiendo todos los records desde que se tienen registros en cuanto a la escasez de precipitaciones y temperatura media mensual. Los períodos prolongados de sequía facilitan en gran medida la propagación de incendios por la falta de humedad. Si a eso se le añade unas condiciones de viento (no necesariamente muy elevado) hace casi imposible el control inmediato del incendio.

Por otro lado, el abandono del rural hacia las grandes ciudades hace que los montes se encuentren desatendidos, presentando gran cantidad de maleza que favorece la propagación del fuego. Y lo mismo sucede con los caminos forestales, la falta de uso conlleva su pérdida, y con ella la función de cortafuegos.

El uso tradicional del fuego en quemas agrícolas para obtener pastos está muy extendido en nuestra comunidad pero supone una práctica con un riesgo elevado de perder el control y que las llamas se propaguen.

En muchas ocasiones, llama la atención que se inicie un fuego a la vez en diferentes puntos. En estos casos suele ser producido por intereses económicos, bien para las industrias transformadoras, bien para los equipos de extinción o bien para recalificar los terrenos.

  • En las industrias transformadoras: Galicia posee un poderoso sector forestal y en muchas ocasiones pueden aprovechar la madera quemada obteniéndola a un precio mucho más reducido.
  • En los equipos de extinción: El personal y maquinaria que colabora en las tareas de extinción en muchas ocasiones es contratado solamente si hay incendios, por lo que provocar incendios es una forma rápida de asegurarse un puesto de trabajo.
  • Recalificación: en ocasiones tras los incendios cambian los usos del suelo, al no haber ecosistema que proteger, permitiendo a inmobiliarias y especuladores aprovechar un vacío legal y cambiar el monte por una urbanización, un polígono industrial o una explotación agropecuaria.

Otra de las causas puede ser imprudencias, como tirar una colilla, no apagar bien un fuego al hacer comida en un bosque… Ésta no suele ser la principal causa pero es fácil de evitar prestando un poco de atención a lo que se está haciendo

Y por último las causas naturales como la caída de un rayo en tormentas de verano.

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Ahora bien, ¿qué debemos hacer para evitar o disminuir la afección provocada por los incendios forestales?

Lo primero es usar el sentido común. Obtener siempre permiso para realizar quemas controladas, respetando las épocas de alto riesgo y siguiendo las medidas indicadas por la Xunta para las mismas; no tirar colillas encendidas ni hacer barbacoas en lugares inadecuados; avisar cuanto antes ante la sospecha de incendio, la detección a tiempo es muy importante.

Pero el mayor responsable a la hora de evitar incendios es la Administración. Está en sus manos evitar que se saque provecho de los montes quedamos. Debe controlar a donde va a parar la madera quemada y si se cambia el uso del suelo tras el incendio. Evitar contratos temporales sólo cuando hay incendios y aprovechar las cuadrillas para mantener los caminos forestales y montes limpios cuando no los haya.

Publicado en Gestión forestal