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Martes, 26 Septiembre 2017 08:55

Las plagas forestales

Actualmente las masas forestales de todo el mundo tienen que enfrentarse a la aparición de plagas, la mayoría de las veces debido a la acción del ser humano.
A continuación vamos a conocer un poco más sobre ellas.

 

¿Qué son?

Una plaga forestal es la aparición masiva y repentina de cualquier organismo vivo que puede causar graves daños a poblaciones vegetales, ya sean plantas, árboles o bosques o incluso productos forestales. Tales organismos pueden ser insectos, arañas, nematodos, hongos, bacterias, virus, malas hierbas, mamíferos y otro tipo de vida silvestre, así como plantas parásitas.

Los daños causados por las plagas pueden degradar el hábitat silvestre, reduciendo así la biodiversidad local, y pueden tener además efectos negativos importantes en valores recreativos, estéticos y socioculturales.

 

Tipos de plagas

Las plagas más comunes son debidas a la acción de invertebrados y se pueden descomponer en tres tipos:

  • Defoliadores: son aquellos que se alimentan de las partes suaves de las hojas.
  • Barrenadores: son aquellos que cuando son larvas devoran la madera excavando galerías dentro del tronco o bajo la corteza. La mayoría de los barrenadores agreden a los árboles que han sido afectados por malas prácticas en su cuidado.
  • Descortezadores: Son aquellos que se alimentan del tejido vital a partir del cual crecen los árboles. La actividad de estos insectos-plaga conlleva el desprendimiento de la corteza del árbol, que conlleva consecuencias como: desecación, exposición a patógenos, heridas, debilidad, etc.

Según su procedencia se pueden clasificar en:

  • Nativas: Aparecen de forma natural y no son preocupantes a no ser que alcancen un nivel dañino.
  • No nativas o invasoras: Son especies procedentes de otros hábitats. Al llegar a estos nuevos ecosistemas puede que no tengan depredadores que ayuden a mantener el equilibrio, por lo que su introducción puede causar daños socioculturales, económicos y ambientales.

Plagas forestales 02

¿A qué se deben?

Como comentaba anteriormente, el ser humano propicia en gran medida la aparición de plagas, destacando entre otras:

  • Cambio climático: Entre las consecuencias del cambio climático destacan la modificación de las temperaturas, la humedad y la composición de gases de la atmósfera, lo que puede favorecer el crecimiento de hongos e insectos al verse mejoradas sus condiciones de habitabilidad.
  • Comercio internacional: el aumento de las relaciones comerciales entre las diferentes partes del mundo, así como su velocidad de transporte, permite trasladar de forma involuntaria seres vivos que colonizan nuevos ecosistemas desprovistos de mecanismos de atenuación y con climatología óptima, por lo que la propagación es exponencial causando grandes daños a la vegetación indefensa.
  • Monocultivos: la falta de diversificación permite una rápida dispersión de los organismos causantes de la plaga, por lo que resulta más complicado controlar la misma.

 

Procedimientos contra plagas

Algunas buenas prácticas en diferentes ámbitos del sector forestal pueden disminuir la presencia y propagación de plagas:

  • Prevención: Constituye la primera línea defensiva contra la proliferación descontrolada de organismos. Se puede llevar a cabo mediante prácticas naturales de regeneración y plantación o programas de selección y mejora de las especies forestales.
  • Descubrimiento y evaluación: En el caso de que la plaga llegue a aparecer, la observación temprana y el seguimiento permite saber dónde y cuándo tomar medidas, así como una extinción rápida y eficaz.
  • Erradicación: Se busca eliminar las plagas, siempre que sea posible, mediante control biológico u otros métodos sostenibles, frente al uso de productos químicos.

 

Fuentes:

FAO

IDFORESTAL

MAPAMA

Publicado en Gestión forestal
Miércoles, 30 Agosto 2017 12:43

Bosques urbanos

Siguiendo con el tema de un blog anterior sobre la importancia de los bosques frente al cambio climático, hoy os quería hablar sobre los bosques urbanos.

Los bosques urbanos, como su nombre indica, son masas forestales que se encuentran en el interior de las ciudades, diferenciándolos de los parques en el menor nivel de influencia que ejerce el ser humano sobre ellos. Estos bosques proporcionan una serie de beneficios como pueden ser:

  • Creación de microclimas. Generalmente en las ciudades se crean islas de calor, es decir, el pavimento almacena calor lo que causa un aumento de la temperatura en las zonas urbanas que puede ser varios grados superior a zonas de campo contiguas. Los árboles reflejan más la radiación, por lo que se consigue que la temperatura no se eleve excesivamente, además de producir sombra. Por otro lado, se obtiene una humidificación del ambiente mediante la evapotranspiración, que es el intercambio de agua del suelo al aire a través de la planta.
  • Filtros de aire. La contaminación atmosférica es un problema que presentan la mayoría de las grandes ciudades. Las masas forestales actúan como fijadores de dióxido de carbono y liberan oxígeno, purificando el aire. Y no solo gases contaminantes, sino también partículas en suspensión.
  • Reducción de la contaminación acústica. Las hojas y las ramas de árboles y arbustos reducen el ruido transmitido disipándolo, mientras que el suelo lo absorbe.
  • Reducción de la erosión. Las plantas retienen y reducen el flujo de precipitación que llega al suelo, por lo que disminuyen la velocidad y el volumen de escorrentía, así como los daños producidos por inundaciones.
  • Aprovechamiento de recursos. Por un lado las podas, que se invierten en producción de biomasa y por otro lado, se pueden obtener frutos en ciertas especies arbóreas.
  • Incremento de la biodiversidad de flora y fauna. La existencia de árboles y arbustos favorece la llegada de infinidad de fauna, tanto insectos como aves o pequeños mamíferos, que a su vez, ayudan a la maduración del bosque y a la aparición de nuevas especies vegetales.
  • Bienestar para las personas. No hay que olvidarse de que los parques urbanos afectan directamente a la salud y el bienestar de quienes los visitan o viven en sus alrededores y son lugares de recreo excelentes para la actividad física y la relajación.

Bosques Urbanos 

 

Y ¿en qué situación estamos en relación a los bosques urbanos en la actualidad?

En los últimos años se está desarrollando el proyecto Quick Urban Forestation Life+ que busca promover la reforestación en las ciudades del sur de Europa (municipios con condiciones áridas, rodeados por zonas industriales o contaminadas o de suelos pobres, sin apenas vegetación, muchas veces ubicadas en valles que afectan a la renovación del aire y con una población que tiende a desplazarse los fines de semana hacia otros lugares con mejores condiciones). Para ello se ha creado un prototipo en la ciudad de Valladolid para estudiar las técnicas que permitan un menor riego.

En otras ciudades del mundo se está optando por jardines y bosques verticales, un diseño del arquitecto italiano Stefano Boeri que, mediante la combinación de arquitectura y sostenibilidad, permiten a las especies vegetales crecer a lo largo de la fachada de los edificios.

Para concluir, decir que es muy importante no perder el contacto con los bosques y si la migración a las ciudades es inevitable, debemos buscar formas alternativas para acercar las masas arbóreas a las mismas, con todos los beneficios que eso conlleva.

 

 Fuentes:

 revistaciencia

www.quickurbanforest

hundredrooms

Publicado en Gestión forestal
Miércoles, 28 Junio 2017 14:04

Incendios forestales

Ya nos encontramos de lleno en la época de los incendios forestales pese a que estos ya iniciaron hace varios meses. Galicia tradicionalmente sufre todos los veranos un gran daño a causa de los incendios, pero ¿por qué?

Nuestra comunidad cuenta con una amplia superficie de masas forestales y en los últimos años las sequías y las olas de calor son más habituales y largas, sobre todo en zonas del interior, por lo que esa falta de humedad favorece considerablemente el riesgo de incendios. Y en concreto este año está batiendo todos los records desde que se tienen registros en cuanto a la escasez de precipitaciones y temperatura media mensual. Los períodos prolongados de sequía facilitan en gran medida la propagación de incendios por la falta de humedad. Si a eso se le añade unas condiciones de viento (no necesariamente muy elevado) hace casi imposible el control inmediato del incendio.

Por otro lado, el abandono del rural hacia las grandes ciudades hace que los montes se encuentren desatendidos, presentando gran cantidad de maleza que favorece la propagación del fuego. Y lo mismo sucede con los caminos forestales, la falta de uso conlleva su pérdida, y con ella la función de cortafuegos.

El uso tradicional del fuego en quemas agrícolas para obtener pastos está muy extendido en nuestra comunidad pero supone una práctica con un riesgo elevado de perder el control y que las llamas se propaguen.

En muchas ocasiones, llama la atención que se inicie un fuego a la vez en diferentes puntos. En estos casos suele ser producido por intereses económicos, bien para las industrias transformadoras, bien para los equipos de extinción o bien para recalificar los terrenos.

  • En las industrias transformadoras: Galicia posee un poderoso sector forestal y en muchas ocasiones pueden aprovechar la madera quemada obteniéndola a un precio mucho más reducido.
  • En los equipos de extinción: El personal y maquinaria que colabora en las tareas de extinción en muchas ocasiones es contratado solamente si hay incendios, por lo que provocar incendios es una forma rápida de asegurarse un puesto de trabajo.
  • Recalificación: en ocasiones tras los incendios cambian los usos del suelo, al no haber ecosistema que proteger, permitiendo a inmobiliarias y especuladores aprovechar un vacío legal y cambiar el monte por una urbanización, un polígono industrial o una explotación agropecuaria.

Otra de las causas puede ser imprudencias, como tirar una colilla, no apagar bien un fuego al hacer comida en un bosque… Ésta no suele ser la principal causa pero es fácil de evitar prestando un poco de atención a lo que se está haciendo

Y por último las causas naturales como la caída de un rayo en tormentas de verano.

 incendios2

Ahora bien, ¿qué debemos hacer para evitar o disminuir la afección provocada por los incendios forestales?

Lo primero es usar el sentido común. Obtener siempre permiso para realizar quemas controladas, respetando las épocas de alto riesgo y siguiendo las medidas indicadas por la Xunta para las mismas; no tirar colillas encendidas ni hacer barbacoas en lugares inadecuados; avisar cuanto antes ante la sospecha de incendio, la detección a tiempo es muy importante.

Pero el mayor responsable a la hora de evitar incendios es la Administración. Está en sus manos evitar que se saque provecho de los montes quedamos. Debe controlar a donde va a parar la madera quemada y si se cambia el uso del suelo tras el incendio. Evitar contratos temporales sólo cuando hay incendios y aprovechar las cuadrillas para mantener los caminos forestales y montes limpios cuando no los haya.

Publicado en Gestión forestal